Manos abiertas

Tus manos abiertas, Juana María, evocan tu vida de entrega, de servicio, de disponibilidad…
Me sugieren la prontitud en la respuesta, la alegría en la acogida, la urgencia en el amor.
Tus manos abiertas me invitan a ser como tú: generosa en el dar a cada uno lo que necesite, desprendida en la donación de mí misma, confiada en el abandono a la voluntad de Dios.
Sí, tus manos abiertas me hablan de la pobreza de quien tuvo a Dios como única riqueza, de la virginidad de quien entregó indiviso su corazón al Señor a través de la maternidad espiritual, de la obediencia de quien supo dejar que el Espíritu rigiese su vida…
Servicio abnegado, acogida desmedida, amor probado… renovada comunión: con Dios, con las hermanas, con las obreras.
Manos abiertas, marcha presurosa, vida derramada…
Súplica velada, proyecto consumado, existencia desbordante…
Juana María Condesa Lluch, enséñame a ser desde Dios como lo fuiste tu.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *