Esperanza

Alborea el primer día de la semana y unas mujeres caminan hacia el Calvario. Cerca de allí estaba el huerto en el que depositaron hace dos días el cuerpo de Jesús. Llevan aromas… El camino se hace largo y tortuoso, caminan desalentadas, abatidas; todo parece haberse acabado, sumirse en el vacío.
María, la Madre, no ha querido acompañarlas; ella permanece a la espera, ataviada como si alguien fuera a visitarla, con la lámpara encendida y el candor en la mirada. Ha estado así desde que, a duras penas, consiguieron apartarla del sepulcro: sumida en la oración; de vez en cuando las lágrimas se deslizan por sus mejillas, pero un halo de paz y serenidad la envuelve.
Mientras las mujeres preparan los aromas, Ella sonríe con complicidad; mientras ellas plañen en llanto amargo, María acaricia dulcemente los recuerdos de Jesús; mientras ellas preparan algo para comer, Ella ayuna esperando la Hora.
Vienen a su memoria tantos recuerdos… todas sus vivencias se van deslizando en su memoria comenzando por aquel día, más o menos por esa época del año, en que Gabriel le confió su misión hasta la cena de hace unos días donde ungieron a Jesús con perfume de nardo; ¡aún puede olerlo…!
María se siente feliz porque ha vivido la mejor de las experiencias que alguien puede vivir: conocer a Jesús. Ella le dio vida en sus entrañas, pero fue Jesús quien le mostró donde está la Vida. María le alimentó y le sostuvo en sus brazos, pero fue El quien sostenía su Fe y alimentaba su Esperanza. Ella le enseñó a hablar y a rezar, pero Jesús fue su mejor oración. María fue la Madre de Jesús y Jesús le enseñó a ser Hija de Dios…
Desgranando sus memorias, los recuerdos custodiados en su corazón, una suave brisa mece su alma y una ola de calor abraza su corazón. Una tenue fragancia llena la estancia. María comprende, se levanta con júbilo y se deja envolver por la Vida. No hay palabras, son innecesarias. Acaricia con ternura las huellas del dolor y las alivia con sus lágrimas de gozo. Entrelazan sus manos y María enhebra su vida con la de Jesús. Ya no se separarán jamás, aunque El parta hacia la Casa de su Padre…
Mientras, las mujeres encuentran la piedra corrida y el sepulcro vacío. Entonces comprenden la espera esperanzada de María. Y corren a abrazarla.
¡Feliz Pascua!

3 opiniones en “Esperanza”

  1. Que bonito mensaje de vida eterna y de amor incondicional nos vino a dejar Jesús a través de María. Feliz Pascua!!!

  2. Ante tanto,dolor ,siempre hallaremos,esa luz de esperanza de Fe,como Maria ,ese encuentro,saber y sentir que Jesus Resucito,esta entre nosotros,feliz Pascua,Resucitemos para ver al otro con los ojos de Jesus.caminemos,junto a El.

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