Nos habla el Evangelio de este primer domingo de cuaresma del inicio de la misión de Jesús en Galilea. ‘Está cerca el Reino de Dios’ es el mensaje principal de Jesús, después de haber superado las tentaciones en el desierto.
La certeza de la cercanía del Reino, de la presencia de Dios en la historia, de su opción fundamental en la vida, fue lo que le ayudó a Jesús a vencer la tentación.
Nosotros, hoy, más de dos milenios después seguimos sumergidos, como en los principios de la creación, en la corriente de las tentaciones que a menudo nos paralizan e impiden caminar con presteza. No es fácil descubrir cuáles son nuestras tentaciones porque vivimos en una sociedad en la que todo es permisible y parece que el pecado haya desaparecido.
El tiempo de cuaresma, vivido en clave evangélica, nos lanza el reto de pararnos a revisar nuestra vida, nuestra historia, nuestro caminar y buscar cuáles son las piedras que impiden que avancemos con paso ligero y bloquean nuestra vivencia cristiana; nos invita a reconocer cuáles son las tentaciones que aún no hemos superado y nos están alejando del proyecto del Reino de Dios que Jesús vino a anunciarnos; nos impulsa a volver la mirada hacia el amor primero y descubrir que Dios es el Padre que confía en cada uno de nosotros y acoge nuestra debilidad y fragilidad.
Esta cuaresma os invito a buscar los signos del Reino de Dios en los acontecimientos cotidianos donde aparentemente todo parece haberlo escondido (recuerda que de Nazaret no podía salir nada bueno) y a vencer la tentación de suplir a Dios por otros ‘dioses’ más cómodos.
Te invito a dejar que el amor de Dios envuelva y acoja con su ternura tu pequeñez, para que puedas vivir con El la aventura de sembrar su Reino.